Como el resto de los numerosos caminantes que encontraremos a lo largo de nuestro camino a Santiago de Compostela, usaremos los alojamientos que diversas entidades, públicas o privadas, civiles o religiosas, nos ofrecen.
No hay posibilidad de hacer reservas en el tipo de alojamientos que hemos elejido usar, por lo que no realmente no tendremos garantizado un espacio para dormir. El hecho de que las fechas elegidas sean en verano de un Año Santo hace que la competencia por las camas a un buen precio sea grande. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que muchas instituciones hacen un esfuerzo por añadir más plazas en los albergues, mientras otras se suman y ofrecen alojamiento solamente durante el verano de los Años Santos.
Para intentar evitar los problemas de exceso de demanda en los alojamientos, hemos considerado otras posibilidades, como cambiar las fechas del viaje. Hemos decidido, sin embargo, que la singularidad de hacer el Camino de Santiago en el verano de un Año Santo, llegando a Santiago justo para celebrar la fiesta jacobea, merece las dificultades añadidas. Tenemos también la covicción de que la gran afluencia de peregrinos de todos los lugares del mundo hispano nos ayudará a interactuar en español, haciendo el viaje y el curso mucho más enriquecedores.